Capítulo 6: Distancias y Secretos

El sábado por la tarde, la ciudad estaba bañada por una luz cálida y Ariana decidió dar un paseo rápido antes de que comenzara la noche de trabajo en la oficina. Al volver al edificio donde compartía piso con Kelsey, se encontró con un joven de su edad esperando frente a la entrada, sosteniendo un pequeño ramo de flores.

—Hola, Ariana —dijo él, con una sonrisa nerviosa—. Me preguntaba si… si te gustaría salir esta tarde.

Ariana se sorprendió y dudó un instante. No era alguien que conociera bien, y aunque la invitación era amable, su mente se llenó de advertencias: “No confíes tan rápido”.

Desde la esquina del edificio, Jacob observaba la escena. Su corazón se tensó sin que pudiera controlarlo. Sentía un nudo en el estómago al verla sonreír ante otro chico, y un impulso inesperado lo hizo dar un paso atrás. Se movió discretamente, manteniéndose fuera de la vista, como si la distancia física pudiera contener las emociones que no estaba listo para mostrar.

Durante esa tarde, mientras Ariana aceptaba educadamente el gesto del joven con flores y conversaba brevemente, Jacob no apareció. En su lugar, se refugió en el mundo digital, enviando mensajes cuidadosamente calculados:

"Espero que todo vaya bien… Solo quiero que sepas que estoy aquí."

Ariana leyó el mensaje y sonrió con un dejo de culpa y confusión. No sabía por qué aquel mensaje la hacía sentirse segura, pero a la vez la inquietaba. Algo en su interior le decía que alguien la estaba observando, cuidando, aunque de manera invisible.

Jacob, desde su escritorio, evitaba a propósito cruzarse con Ariana. Cada vez que pasaba por el área donde ella estaba, su corazón latía más rápido y sus manos se tensaban. No podía arriesgarse a que ella lo reconociera como el chico del chat, pero tampoco podía dejar de pensar en ella. Era un delicado equilibrio entre la proximidad física y la distancia emocional que se había impuesto.

Cuando finalmente volvió a casa esa noche, Ariana no pudo evitar enviar un mensaje al chat:

"Hoy fue… extraño. Pero extraño bueno. Gracias por estar ahí, aunque no estés."

Jacob respondió inmediatamente:

"Siempre. Aunque a veces me resulte difícil estar lejos cuando te veo feliz con otros."

Ariana se recostó en el sillón, leyendo y releyendo las palabras. Había algo intenso en ese mensaje, algo que la hacía sentirse conectada y al mismo tiempo preguntarse qué secretos guardaba su misterioso amigo. La distancia física, en este caso, no había disminuido la cercanía emocional; la había intensificado.

Mientras tanto, Kelsey, desde la cocina, observaba a Ariana con una mezcla de curiosidad y preocupación. Podía notar cómo la joven se aferraba a su teléfono, cómo una sonrisa tímida iluminaba su rostro cada vez que leía los mensajes. Luke, a su lado, fruncía el ceño: intuía que algo estaba cambiando, pero no sabía qué ni cómo intervenir sin estropearlo.

El juego entre lo visible y lo invisible, entre lo real y lo digital, apenas había comenzado. Y mientras Ariana dormía esa noche, Jacob permanecía despierto, pensando en cómo podía protegerla y al mismo tiempo mantenerse cerca, aunque la única forma de hacerlo fuera desde las sombras.


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