Capítulo 9: La Cita Fallida
Kelsey había estado insistiendo toda la semana: era hora de que Ariana dejara de esconderse detrás del chat y se encontrara con su amigo secreto. Después de muchos debates y un poco de presión amistosa, Ariana finalmente aceptó.
—Está bien —dijo ella, con un hilo de nervios—. Solo… prométeme que no va a ser raro.
Mientras tanto, Luke estaba cerca, vigilando discretamente. Tras escuchar la conversación, decidió intervenir:
—Kelsey, si van a hacer esto, creo que sería bueno que yo esté cerca. No para entrometerme, sino para asegurarme de que todo vaya bien. Además, Jacob también estará ahí; ambos podemos protegerla si algo sale mal.
Kelsey asintió, confiando en la propuesta de Luke sin sospechar nada. Ariana, aunque un poco incómoda con la idea de estar “protegida”, aceptó finalmente, sintiendo que al menos habría un respaldo en caso de que la situación se complicara.
Jacob, por su parte, recibió la noticia de Luke y aceptó con una mezcla de nervios y anticipación. Sabía que finalmente iba a verla cara a cara, aunque también temía que la realidad no fuera tan perfecta como sus palabras en el chat.
El día llegó. Kelsey y Ariana se pusieron manos a la obra: maquillaje impecable, vestido elegante, zapatos adecuados. Ariana se miraba al espejo y sentía que cada detalle hacía que su nerviosismo creciera, pero también la emoción.
Al llegar al lugar acordado, Ariana se sentó en una de las mesas con la rosa que habían acordado. Miraba hacia todos lados, nerviosa y ansiosa. Desde otra mesa, Luke y Jacob la observaban discretamente. Jacob no podía apartar los ojos de ella; cada gesto, cada movimiento, le parecía perfecto.
—Está bellísima —susurró a Luke.
Luke le dio un leve empujón con el codo:
—Ve. Ahora.
Ariana siente como su corazón está latiendo acelerado. Justo cuando empezaba a sentirse cómoda, un chico se acercó a su mesa y trató de entablar conversación. Ariana sonrió de manera educada pero nerviosa, mientras Jacob los observaba desde un paso de distancia. Luke, le dio un empujón final a Jacob:
—Vamos, es tu turno.
Jacob se acercó lentamente, hasta que ambos quedaron cara a cara. Sus miradas se conectaron y el ruido del lugar parecía desaparecer. Respiró hondo, se levantó lentamente. Las miradas de ambos se encontraron y, por un instante, todo pareció detenerse. Con una sonrisa nerviosa, Jacob saludó:
—Hola.—¿Qué haces aquí? —preguntó Ariana, con mezcla de sorpresa y curiosidad.
—Tuve una reunión y te vi cuando iba a irme —respondió él—. Decidí quedarme a saludar y cuidarte de tipos como el que se acercó.
—No necesito que nadie me cuide —replicó Ariana, con firmeza—.
Jacob respiró hondo y decidió ser honesto, aunque con cautela:
—Sé lo de tu amigo secreto del chat.
Ariana lo miró con desconfianza:
—Eso es cosa mía. No te metas.
Ambos se miraron alrededor, notando a la gente, la hora, el nerviosismo acumulado. Ariana suspiró, resoplando, mirando su reloj. Jacob insinuó:
—Quizá te dejó plantada —dijo, intentando ocultar su nerviosismo.
Ariana negó con la cabeza:
—No, quizá me vio con otro chico y se asustó…
Jacob comentó:
—Quizá se asustó al ver que estoy cuidando de ti porque venía con malas intenciones —dijo.
—Pues… ¡no tienes derecho a preocuparte por mí! —contestó Ariana, ya más enojada que nerviosa—.
—Te ves genial vestida así —intentó suavizar Jacob—.
Pero sus palabras fueron malinterpretadas por Ariana, que, herida y molesta, le respondió con cosas que lo lastimaron profundamente. Jacob bajó la mirada, respiró hondo y dijo:
—Perdón, no quería molestarte —y se alejó lentamente, dejándola sola en la mesa.
Ariana se quedó allí, con el corazón encogido y sintiéndose culpable por lo que había dicho. Las horas pasaron y, finalmente, decidió escribirle al chico del chat:
"No me vuelvas a hablar en la vida."
Sin esperar respuesta, se fue a casa. Se duchó, se metió en la cama y cerró los ojos, agotada emocionalmente. Todo había sido tan intenso, confuso y doloroso que no podía más que dejarse caer en el sueño, con la esperanza de que los próximos días trajeran claridad… aunque su corazón todavía palpitara por lo sucedido.
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