Capítulo 3: Señales y Sombras

Ariana cerró la computadora y se recostó en la silla, con la cabeza apoyada en las manos. El día había sido especialmente pesado: un proyecto atrasado en la oficina, documentos que parecían multiplicarse solos y un cliente exigente que no dejaba de enviar correos. Pero, como siempre, había un refugio que la esperaba al otro lado de la pantalla: su chat.

El mensaje apareció de repente, como un destello en la oscuridad de su rutina:

"¿Estás despierta?"

Ariana sonrió, sin poder evitarlo, y respondió al instante. Sus conversaciones habían evolucionado con los años: bromas internas, confesiones y discusiones sobre todo lo que la vida les lanzaba. Pero esa noche algo en sus palabras parecía diferente, más serio, más cargado de intención.

Mientras tanto, en el otro extremo de la ciudad, Kelsey y Luke discutían en voz baja en la cocina.

—No me gusta que Ariana hable con alguien que no conocemos —dijo Luke, frunciendo el ceño.
—Lo sé —respondió Kelsey, pasando la mano por su cabello—. Pero no puedes obligarla. Solo… solo tenemos que estar atentos.

Ambos habían intentado, en más de una ocasión, presentarle chicos “confiables”. Cada vez, Ariana los había rechazado, alegando que ninguno se comparaba con la conexión que tenía con el misterioso chico del chat. Kelsey suspiró y miró el móvil: otra notificación de Ariana escribiéndole algo sobre un nuevo proyecto que su amigo del chat había sugerido.

Esa noche, Ariana notó algo inquietante en un mensaje:

"Hay algo que quiero decirte… pero no sé si estás lista para escucharlo."

El corazón de Ariana se aceleró. Un escalofrío recorrió su espalda. Durante años había confiado en esa persona, pero nunca había tenido certeza de su identidad. Ahora, la sensación de que algo podía cambiarla para siempre la llenaba de una mezcla de miedo y curiosidad.

Decidió no mencionarlo con Kelsey esa vez. No quería que la presión de sus amigas la obligara a tomar una decisión apresurada. Pero dentro de ella, una pequeña alarma se encendió: algo le decía que este mensaje era diferente, que quizá estaba a punto de enfrentar una verdad que no podría controlar.

Mientras tanto, Kelsey y Luke no podían ignorar su preocupación. Sabían que Ariana había crecido demasiado rápido, y aunque era fuerte, no era invulnerable. La idea de que alguien la engañara o la lastimara los mantenía despiertos más de una noche.

Ariana, por su parte, se quedó frente a la pantalla, con las manos temblorosas y los ojos fijos en las palabras que llegaban de alguien que, hasta ese momento, había sido solo un misterio digital. Esa noche, comprendió que la seguridad que había construido alrededor de su vida estaba a punto de ponerse a prueba.

Porque en el otro lado del chat, alguien esperaba, y esa espera tenía sus propias reglas.

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