Capítulo 17: Lo Que el Silencio No Dice
Los días siguientes a la cena fueron distintos. Ni Ariana ni Jacob lo admitían abiertamente, pero ambos sabían que algo había cambiado entre ellos. Las miradas que antes eran amistosas ahora se prolongaban un segundo más; las conversaciones en la oficina se llenaban de gestos y sonrisas que parecían decir mucho más de lo que las palabras permitían.
Jacob se mostraba más atento. Siempre encontraba una excusa para pasar por su escritorio: revisar un plano, hacer una consulta o simplemente dejarle un café. Ariana lo notaba, y aunque intentaba parecer indiferente, su corazón la traicionaba cada vez que él aparecía.
—Gracias por el café… otra vez —dijo un día, intentando disimular su sonrisa.
—De nada. No puedo dejar que empieces el día sin tu dosis de energía —respondió él con naturalidad.
Ella lo observó en silencio un instante. Había algo en la forma en que la miraba, algo familiar que no lograba identificar. Esa calidez, esa forma de escucharla… se parecía tanto a su amigo del chat que a veces la confundía.
Esa misma tarde, Jacob recibió un mensaje. Era de Luke.
“Kelsey no deja de hablar de Ariana. Dice que se le nota diferente últimamente. Creo que sospecha algo entre ustedes.”
Jacob soltó un suspiro y sonrió, tecleando su respuesta:
“Tal vez porque sí está pasando algo.”
“Y el secreto, ¿piensas contarlo algún día?” —replicó Luke.
Jacob no respondió. Guardó el teléfono en el bolsillo y miró hacia la ventana del despacho. Decir la verdad seguía siendo un riesgo demasiado grande.
Esa noche, Kelsey y Ariana cenaban en casa. La rubia no pudo evitar sacar el tema que la rondaba desde hacía días.
—Ari, te lo voy a decir sin rodeos: tú y Jacob están… raros.
Ariana dejó los cubiertos, fingiendo sorpresa.
—¿Raros? No, solo nos llevamos bien.
—Por favor —respondió Kelsey con una sonrisa cómplice—. Lo conozco desde hace años, y créeme, nunca lo vi comportarse así con nadie. Te mira como si fueras lo único que existe en la habitación.
Ariana se sonrojó, bajando la mirada.
—No sé qué decirte, Kels. No quiero hacerme ilusiones. Ya sabes lo que me pasó antes… no quiero que me rompan el corazón otra vez.
—Lo entiendo —dijo Kelsey con dulzura—, pero esta vez es diferente, ¿no?
Ariana no respondió, solo sonrió débilmente.
Mientras tanto, en su apartamento, Jacob estaba sentado frente a su computadora, mirando la conversación con Ariana en el chat. El cursor parpadeaba, esperando algo que él no se atrevía a escribir.
Finalmente, tecleó:
“Sigo aquí, aunque no me respondas. Espero que estés bien.”
Envió el mensaje… y unos segundos después, su teléfono vibró. Era un mensaje de Ariana, pero en la vida real.
“¿Te apetece salir a caminar mañana después del trabajo?”
Jacob la leyó y sonrió. Por un instante, el dilema se desvaneció. Tal vez no necesitaban palabras, tal vez el destino seguía su curso, un paso a la vez.
Sin embargo, Luke, que seguía preocupado, no podía dejar de pensar en lo que ocurriría cuando Ariana descubriera la verdad.
—Jacob está jugando con fuego —le dijo a Kelsey al día siguiente.
Ella lo miró, confundida.
—¿Por qué lo dices?
Luke respiró hondo, como si ocultara algo que no debía decir.
—Solo… tengo un mal presentimiento.
Kelsey lo observó en silencio, sin imaginar que su pareja sabía mucho más de lo que decía.
Aquella noche, mientras Ariana dormía, un pensamiento la despertó de golpe: “¿Y si mi amigo del chat y Jacob fueran la misma persona?”
Sacudió la cabeza, intentando alejar la idea. Era imposible… ¿o no?
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