Capítulo 16: Entre Verdades y Silencios

El amanecer se filtraba con suavidad por las cortinas del apartamento de Ariana. Ella despertó con una sensación cálida, una mezcla de emoción y confusión que le revolvía el pecho. En su mente, la cena de la noche anterior se repetía como una película: las luces, la sonrisa de Jacob, el beso…

Tocó sus labios con la punta de los dedos, todavía sintiendo el eco de ese instante.
—¿Qué me pasa contigo, Jacob…? —susurró en voz baja.

Kelsey entró en la habitación con su taza de café y una sonrisa cómplice.
—¿Así que anoche volviste tarde? —preguntó, arqueando una ceja.
Ariana rodó los ojos.
—No empieces, Kelsey. Solo fue una cena.
—¿“Solo una cena”? —repitió ella, con tono de burla—. Luke me contó que Jacob te invitó a su apartamento, y conociéndolo… eso no lo hace con cualquiera.

Ariana sintió que el corazón le daba un vuelco.
—¿Luke sabía de eso?
—Claro. Jacob le pidió consejo sobre la comida. —Kelsey la miró con curiosidad—. ¿Y bien? ¿Cómo fue?

Ariana se quedó en silencio unos segundos antes de responder.
—Fue… perfecto. No sé cómo explicarlo, Kels. Me siento bien con él, muy bien. Pero a la vez… —bajó la mirada, insegura—. Me siento confundida.

—¿Por el chico del chat? —preguntó su amiga con voz más suave.
Ariana asintió.
—Sí. Es que… sigo pensando en él, en lo que teníamos. Aunque nunca lo vi, siento que lo conozco más que a nadie. Pero cuando estoy con Jacob… es como si todo encajara. —Sonrió, algo avergonzada—. Y eso me asusta.

Kelsey la abrazó con cariño.
—Quizás sea hora de dejar atrás lo que no tiene rostro, Ari. No sabes quién es ese chico, y Jacob está aquí, contigo, haciéndote sonreír de nuevo.

Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Jacob estaba en el taller de diseño junto a Luke, revisando unos planos. No había dormido mucho; la imagen de Ariana, su sonrisa, su voz, lo mantenían despierto incluso en sus pensamientos.

Luke lo observó en silencio un momento, hasta que soltó una carcajada.
—No hace falta que digas nada, amigo. Te conozco. Tienes esa cara de idiota enamorado.

Jacob sonrió de lado, tratando de disimular.
—No exageres. Solo fue una cena.

—Sí, claro. —Luke lo miró con una mezcla de burla y seriedad—. Pero dime una cosa: ¿hasta cuándo vas a mantener el secreto?

Jacob bajó la mirada, el peso de la verdad cayéndole encima.
—No lo sé, Luke. Cada día se hace más difícil. Ayer la vi tan feliz… tan viva. Pero si le digo que soy yo, que el chico del chat siempre fui yo, lo arruinaré todo.

Luke suspiró.
—También podrías perderla si no se lo dices. No puedes construir algo real con una mentira, Jacob.

Jacob se pasó una mano por el cabello, frustrado.
—Lo sé. Pero quiero esperar un poco más… quiero que me vea como soy ahora, no como ese amigo virtual con el que hablaba cada noche.

Luke lo observó en silencio, comprendiendo el dilema que lo atormentaba.
—Solo espero que cuando decidas contarlo, no sea demasiado tarde —dijo finalmente.

Esa noche, mientras Ariana se recostaba en su cama, su teléfono vibró. Un mensaje del chico del chat apareció en la pantalla después de semanas de silencio:

“He estado pensando en ti. No sabes cuánto te he extrañado.”

Ariana lo miró, sintiendo un nudo en la garganta. Dudó unos segundos antes de escribir:

“Yo también te he extrañado… pero las cosas han cambiado.”

Su dedo se quedó suspendido sobre el botón de enviar. No lo hizo. Apagó la pantalla, suspiró y cerró los ojos.
Afuera, las luces de la ciudad parpadeaban, y en otro lugar, Jacob miraba su propio teléfono, viendo aquel mensaje no enviado que jamás llegaría a él.


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